A la hora de realizar un viaje de largo recorrido, ¿qué importancia le damos a lo que comemos y bebemos? ¿Hasta qué punto influye la alimentación en la conducción? A tenor de las advertencias de los expertos, mucho más de lo que imaginamos.

Antes de un puente, la Semana Santa o las vacaciones estivales, es habitual que organismos oficiales, instituciones relacionadas con la seguridad vial y medios de comunicación generalistas y especializados brinden una serie de consejos a quienes vayan a realizar desplazamientos por carretera.

Recomendaciones que, habitualmente, tienen que ver con el respeto a las normas de circulación, la velocidad excesiva, los adelantamientos, las distracciones, el uso del cinturón de seguridad o del casco homologado, el mantenimiento del vehículo, la distribución del equipaje, las condiciones climáticas o el consumo de alcohol y/o drogas, por citar algunas de ellas.

Sin embargo, no suele hacerse referencia a un factor que influye en la conducción: la alimentación. Conviene no olvidar que el factor humano está presente en un gran porcentaje de accidentes de tráfico. Y que una alimentación inadecuada puede provocar, entre otros efectos, fatiga y sueño, dos grandes enemigos de la conducción.

¿SE DEBE EMPRENDER UN VIAJE CON EL ESTÓMAGO VACÍO?

Como punto de partida, antes de un viaje en moto o en coche es esencial haber descansado. Y si bien es cierto que el número de horas de sueño necesarias varía en función de la edad, un conductor de entre 18 y 65 años debería dormir entre siete y ocho horas para afrontar un trayecto de largo recorrido con seguridad.

Y, lógicamente, aunque conducir no suponga un coste energético elevado, también habrá que comer algo. Al respecto, desde la Dirección General de Tráfico (DGT) hacen hincapié en que no es aconsejable iniciar un viaje por carretera con el estómago vacío. Un desayuno ligero exento de grasas y basado en alimentos naturales ayudará a tener el aporte de energía necesario para recorrer los primeros kilómetros.

¿PUEDEN MULTARNOS POR BEBER O COMER MIENTRAS CONDUCIMOS?

Y una vez que se emprende lo de carretera y manta deben realizarse paradas cada 150/200 kilómetros o dos horas para descansar, al menos, durante 20 minutos. Detenciones que pueden aprovecharse para realizar una llamada telefónica, ir al baño, realizar estiramientos o reponer fuerzas.

Pero, ¿qué sucede si deseamos beber o comer algo mientras conducimos? De manera especial en los trayectos en coche, en alguna ocasión puede verse a un conductor dar un trago de agua o un bocado a una barrita energética mientras conduce. Y aunque estos hábitos no están prohibidos explícitamente, sí pueden suponer una multa.

Y ello es así porque, a tenor del Reglamento General de Circulación, los conductores están obligados a mantener una “atención permanente a la conducción” y una “posición adecuada”. Además, beber o comer no dejan de ser distracciones. Y estas últimas son causantes del 30% de los accidentes de circulación. Conviene tenerlo en cuenta.

¿QUÉ ES ACONSEJABLE COMER DURANTE EL VIAJE?

Así pues, lo mejor es aprovechar una parada para hidratarse y reponer fuerzas en una de las estaciones de servicio o restaurantes que encontremos en el camino. Si hemos iniciado el viaje por la mañana y decidimos almorzar durante el viaje, es importante no ingerir comidas copiosas, ya que producen somnolencia y molestias digestivas. De cara a evitar efectos peligrosos para la conducción, la DGT aconseja el siguiente menú:

  • Como entrantes, las hortalizas, las verduras o las sopas sin exceso de grasa.
  • De segundo plato, carnes con poca grasa (pollo o pavo) o pescado blanco, a ser posible elaborados en la plancha, la parrilla o el horno y acompañados de una guarnición vegetal que reemplace a las clásicas patatas fritas.
  • En cuanto a las ensaladas, es recomendable que sea el propio comensal quien se ocupe de aderezarlas para controlar la cantidad de aceite y, por ende, la de calorías.
  • Por lo que respecta al pan, una o dos rebanadas serán suficientes.
  • Y para acompañar el menú, lo mejor es el agua. ¡Nada de alcohol!
  • Como postre, es preferible ingerir fruta y evitar la pastelería y la bollería.
  • Por último, no es bueno poner fin al almuerzo con un café, un té ni, por supuesto, un chupito de licor. En su lugar, se aconseja tomar un café descafeinado o infusiones con propiedades digestivas.

Así pues, un menú saludable, bajo en grasas, sin alcohol y libre de estimulantes nos ayudará a reanudar la marcha y a proseguir nuestro viaje con más seguridad. ¡Ya falta menos para llegar al destino! Pero no hemos de tener prisa. ¡La velocidad es cosa de los pilotos de competición!

¿QUÉ ALIMENTOS Y BEBIDAS DEBEN EVITARSE?

Por si no hubiese quedado lo suficientemente claro, y de cara a despejar dudas, desde la DGT también recuerdan que algunos alimentos y bebidas pueden provocar efectos que, como la mala digestión, tienen consecuencias negativas en la conducción. Por ejemplo:

  • Las salsas suelen aportarle un toque especial a los alimentos. Pero en abundancia no son nada recomendables.
  • La sal, los condimentos y las grasas no son saludables. En el caso de los segundos, irritan el estómago e incrementan la acidez.
  • Los líquidos excesivamente calientes, como la leche, provocan somnolencia y también favorecen la acidez de estómago, cuyos efectos (quemazón o irritación) se incrementan con la postura de conducción.
  • Algunos cereales, legumbres y verduras provocan la formación de gases.
  • Las comidas rápidas pueden ocasionar bajadas de azúcar en sangre.
  • Además del alcohol, hay que evitar las bebidas gaseosas y no abusar de las estimulantes. En el caso del café, no se deberían tomar más de dos tazas durante el trayecto.

Habitualmente, no lo pensamos detenidamente. Pero, como veremos a continuación, una mala alimentación puede mermar nuestra capacidad de reacción cuando conducimos y desencadenar un accidente de tráfico.

¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE UNA ALIMENTACIÓN INADECUADA?

En definitiva, no alimentarnos adecuadamente puede provocar que lo que debería ser un viaje de placer acabe convirtiéndose en una pesadilla. A modo de resumen, estas son las consecuencias de una alimentación inadecuada en la seguridad vial:

  • Somnolencia, fatiga y disminución de los reflejos.
  • Molestias digestivas como ardores, pesadez, flatulencia, náuseas o vómitos.
  • Mareos, sudoración, dolor de cabeza, etc.

Por todo lo expuesto, la DGT nos brinda unos consejos que nos ayudarán a que nuestros viajes en moto o coche sean más seguros:

  • Las comidas ligeras y frecuentes contribuyen a mantener la atención y reaccionar con rapidez. Son preferibles a las espaciadas y abundantes.
  • En los viajes largos debe beberse con frecuencia, pero no cuando se conduce. Mejor hacerlo en un área de descanso o una estación de servicio.
  • Además del agua, los batidos, los refrescos sin gas y los zumos de frutas y verduras frescas ayudan a mantenerse hidratados.
  • En los viajes de largo recorrido hay que realizar paradas cada 150/200 kilómetros o dos horas para descansar, al menos, durante 20 minutos.
  • Si se realiza una parada para almorzar, debe elegirse un menú saludable, bajo en grasas, sin alcohol y libre de estimulantes.
  • Se tiene que comer y beber despacio, cómodamente sentado y relajado y procurando no hablar de cuestiones que resulten estresantes.
  • Y al terminar el almuerzo, es aconsejable dar un pequeño paseo antes de reanudar la marcha.

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