Desde haber sufrido un accidente de tráfico hasta carecer de la confianza necesaria, son diversos los motivos que provocan que muchos conductores tengan miedo a conducir. Es lo que se conoce como amaxofobia. Aceptar que se padece y ponerse en manos de profesionales es esencial para superarla y volver a circular con seguridad.

Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), las palabras que acaban en “fobia” expresan una “aversión” o “rechazo”. En definitiva, dichos términos hacen referencia al miedo, temor, repulsión e incluso terror que los seres humanos podemos sentir ante algo o alguien.

Por poner algunos ejemplos ilustrativos, entre las fobias más comunes encontramos la agorafobia (miedo a los espacios abiertos), la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados), la glosofobia (miedo a hablar en público), la acrofobia (miedo a las alturas) o la aracnofobia (miedo a las arañas).

Según los expertos, las fobias producen consecuencias negativas en los individuos, ya que limitan su actividad cotidiana y les incapacitan para realizar acciones tan comunes como salir a la calle, relacionarse con otras personas o conducir su vehículo.

¿QUÉ ES LA AMAXOFOBIA O MIEDO A CONDUCIR?

En el caso de esta última, la amaxofobia o miedo a conducir afecta a un elevado porcentaje de conductores. Por lo tanto, según observa Ignacio Calvo, psicólogo experto en amaxofobia, se trata de “un problema mucho más habitual de lo que nos podría parecer”, si bien no todas las personas que lo padecen suelen reconocerlo en público –sobre todo, los hombres–.

Sólo por el hecho de pensar que tienen que ponerse a los mandos de un vehículo, los individuos afectados por amaxofobia pueden sufrir ansiedad y estrés. Además, ante la falta de empatía de otros conductores, las personas con miedo a conducir también pueden llegar a ver mermada su autoestima.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LA AMAXOFOBIA?

Sin duda, son muchos los conductores que disfrutan conduciendo su automóvil o motocicleta. Por el contrario, algo tan cotidiano como conducir se convierte en una pesadilla para quienes sufren amaxofobia. Pero, ¿cómo se genera ese miedo a conducir? ¿Cuáles son las causas que provocan que un conductor pueda llegar a sentir auténtico pánico antes y durante la conducción? Entre ellas, los expertos destacan estas tres:

  • Haber sufrido o presenciado un accidente de tráfico. Es la causa más recurrente cuando se habla de amaxofobia, aunque, como veremos a continuación, no la única. En algunos casos, tan desagradable experiencia puede superarse con el transcurrir del tiempo. Pero en otros acabará produciendo miedo a conducir.
  • No estar lo suficientemente preparado para conducir. Una de las causas que provoca la aparición de la amaxofobia es la falta de experiencia o pericia en la conducción. Básicamente, aquí encontramos tres grupos de conductores:

1. Por un lado, el formado por quienes acaban de aprobar el carnet de conducir y carecen de la confianza necesaria para circular con seguridad por las vías públicas.

2. Por otro, el de las personas que notan cómo sus habilidades van a menos debido a su edad o por problemas de salud. Esa inseguridad provoca amaxofobia.

3. Y, finalmente, el de los conductores que, por distintas razones, siempre han tenido cierto miedo a conducir.

  • Haber sufrido un ataque de pánico durante la conducción. Uno de los grandes males que padece la sociedad actual es el estrés, que, a su vez, es un factor que aumenta el riesgo de padecer un ataque de pánico. Si este se produce durante la conducción, no es extraño que quien lo sufra pueda llegar a preguntarse: “¿Me sucederá otra vez?”. Una experiencia tan negativa también causa amaxofobia.

Asimismo, entre los motivos que generan amaxofobia se encuentran el miedo a circular por sitios desconocidos o por un determinado tipo de vías, conducir con condiciones climatológicas adversas o con falta de luz, tener una personalidad excesivamente perfeccionista o rígida, el miedo a sufrir un accidente de circulación con niños a bordo, etc.

En cuanto a los síntomas de la amaxofobia, ya hemos hecho referencia al miedo a conducir, el estrés, la ansiedad y la baja autoestima. A los que se deben sumar otros no menos importantes como el incremento de la actividad cardíaca, dolor en el pecho, rigidez muscular, temblor de brazos y piernas, sudoración, mareos, sensación de aislamiento o pensamientos catastróficos.

¿CÓMO SE SUPERA LA AMAXOFOBIA?

La amaxofobia suele manifestarse en dos grados: extremo y relativo, siendo este último el más habitual. Y según los expertos en la materia, puede tratarse con éxito siempre que se aborde profesionalmente. En el caso que nos ocupa, es preciso ponerse en manos de psicólogos y centros de formación vial que sean capaces de generar confianza y seguridad en quienes tienen miedo a conducir.

Si bien existen distintas vías para atajar el problema, lo habitual es que el proceso sea progresivo y abarque desde una etapa inicial (toma de conciencia) hasta una fase final basada en una exposición progresiva a la conducción.

  • Toma de conciencia. Al igual que sucede con otras fobias, quien padece amaxofobia debe asumirlo, reconocer el problema y, lejos de ocultarlo, acudir a un psicólogo para detectar su origen e intensidad. Solamente así se podrá empezar a establecer un calendario de trabajo.
  • Afrontamiento y control. En esta fase se trabaja en reducir la ansiedad y los pensamientos catastrofistas mediante técnicas de relajación, aumentando así la confianza.
  • Reciclaje. Quien padece amaxofobia ha de ser consciente de los malos hábitos que impiden tener confianza en la conducción y recuperar la autoestima, algo esencial para perder el miedo. Gracias a los avances tecnológicos, los conductores pueden enfrentarse a las situaciones que les producen miedo en escenarios virtuales.
  • Exposición progresiva real. Finalmente, la participación en un curso de conducción segura permite a los afectados poner en práctica todo lo aprendido, de forma gradual, en situaciones reales.

Obviamente, no se trata de una fórmula mágica válida para todos los conductores que padecen amaxofobia. En función de su complejidad, cada caso requerirá un tiempo específico. Pero si existe voluntad por parte del afectado, los expertos aseguran que el miedo, el nerviosismo y la ansiedad acabarán desapareciendo, dando paso al autocontrol y la seguridad en uno mismo.

CURSOS DE CONDUCCIÓN SEGURA

Desde su creación en 2011, la Fundación AMV ha apostado por la formación. Y entre las distintas actividades que ha impulsado se encuentran los cursos de conducción segura para motoristas. Jornadas que ayudan a que los participantes sean conscientes de cuáles son sus malos hábitos y errores más habituales. Y también a que aprendan nociones que les permitan conducir con mayor seguridad y confianza en sus desplazamientos en moto.

Actualmente, distintas instituciones, autoescuelas y escuelas de conducción segura imparten cursos para superar el miedo a conducir. Ya sean gratuitos o de pago, lo importante es que cuenten con las instalaciones adecuadas para impartir la formación (teórica y práctica) y que entre los monitores figuren psicólogos y profesores de educación vial especializados en el tratamiento de la amaxofobia.

Pero, como indicábamos al inicio del presente post, de nada servirá esta ayuda si quienes padecen amaxofobia no son conscientes de su problema y no se ponen en manos de profesionales. Lejos de sufrirla en silencio, deben compartir su miedo a conducir con expertos. Solamente así podrán superarlo y volver a circular con seguridad.

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