Desde la puesta a punto del vehículo hasta la distribución de la carga, son muchos los detalles a tener en cuenta llegado el momento de planificar un viaje en moto. La Fundación AMV te brinda unos valiosos consejos para que tus trayectos de largo recorrido sobre dos ruedas sean cómodos y seguros.

Después de varios meses de espera, por fin vamos a llevar a cabo ese soñado viaje en moto. Durante unos días recorreremos muchos kilómetros a lomos de nuestra compañera de aventuras y disfrutaremos visitando lugares desconocidos, degustando la gastronomía local, realizando actividades de ocio… En definitiva, desconectaremos de los quehaceres diarios y lo pasaremos en grande.

Pero si queremos que nuestro viaje en moto se realice con total seguridad y no nos veamos en la necesidad de regresar a casa antes de tiempo, es necesario planificarlo con mucha antelación y no dejar nada al azar. Por eso, antes de emprender lo de “carretera y manta”, es preciso que tengamos en cuenta los siguientes consejos.

 

Mantenimiento: La moto, en perfecto estado

Para empezar, deberemos asegurarnos de que nuestra moto se encuentra en perfecto estado de revista. Al respecto, si bien es cierto que algunas operaciones de mantenimiento, como la comprobación del nivel de los líquidos refrigerante y de frenos o del aceite, podremos hacerlas nosotros mismos, lo mejor es que de la puesta a punto del vehículo se ocupe un servicio oficial posventa o un taller de confianza.

Una vez que sus profesionales verifiquen que el motor no presenta ninguna fuga y que el estado y/o nivel de líquidos, filtros, bujías, batería, transmisión (por cadena o cardán), etc., es el correcto –procediendo a la sustitución o reparación de cualquier elemento o pieza si fuese necesario–, en el taller cuidarán de prestar especial atención al conocido como triángulo de la seguridad, conformado por neumáticos, frenos y suspensiones.

En el caso de los primeros, siempre hay que tener muy presente que son el único nexo de unión entre nuestra moto y el asfalto. Por ello, ante un mal estado de las cubiertas o una profundidad de las ranuras del dibujo de la banda de rodadura rozando el límite legal (1,6 milímetros), o por debajo de él, procederemos a reemplazarlos por otros nuevos. Asimismo, se revisará la presión de los neumáticos siguiendo las instrucciones del fabricante y en función del peso que vaya a soportar el vehículo durante el viaje.

En cuanto a las suspensiones, su mal estado y reglaje no sólo comprometerán la estabilidad de la moto. También afectarán al consumo de gasolina y al desgaste de los neumáticos y de la transmisión. Y por lo que respecta al sistema de frenos, es esencial que se revisen los discos, las pastillas y el ya citado líquido del circuito, encargados de asegurarnos una frenada eficaz en todo tipo de situaciones.

Por último, en la puesta a punto de la moto se comprobará el funcionamiento de los grupos ópticos. Tan importante como contar con una buena iluminación lo es que nos vea el resto de usuarios de la vía. En los últimos años se ha incrementado el número de defectos graves de motos y ciclomotores relacionados con la iluminación en la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). ¡No te la juegues!

 

Equipamiento para tu viaje en moto: Tu seguridad pasiva

Muy bien: los principales elementos de seguridad activa de nuestra moto funcionan perfectamente. Pero no debemos descuidar la seguridad pasiva. Y de brindarnos esta última se ocupará el equipamiento, empezando, lógicamente, por el casco, obligatorio por ley. Para viajes de largo recorrido, los modelos abatibles –también conocidos como modulares– e integrales son los más indicados.

Como en el mercado encontraremos prendas para todos los bolsillos, no hemos de escatimar en cuestión de equipación. Chaqueta, pantalón, guantes y botas con protecciones especialmente diseñados para motoristas minimizarán las consecuencias de una caída. A ser posible, procuraremos que sean de colores llamativos o que cuenten con inserciones reflectantes para que nos hagan más visibles ante otros conductores durante nuestro viaje en moto. Y también apropiados para la época del año en que nos encontremos.

 

Documentación: ¿Qué necesitamos?

Tras comprobar que nuestro equipamiento es el adecuado para un viaje en moto de largo recorrido, tendremos que elaborar un listado minucioso con las cosas que vamos a necesitar durante el trayecto.

Comenzando con la documentación, tendremos que portar el DNI –y, además, el pasaporte si salimos de la Unión Europea (UE)– y el carnet de conducir en vigor, el permiso de circulación de la moto y la tarjeta de inspección técnica de vehículos. En cuanto al recibo del seguro, no es obligatorio llevarlo –aunque sí recomendable–. Pero, por si acaso, sí convendrá tener entre los papeles un parte amistoso de accidente o, en su lugar, descargar la aplicación Declaración iDEA en el teléfono móvil. Igualmente, es imprescindible que nuestro seguro cuente con cobertura de Asistencia en Viaje.

En el supuesto de viajar fuera de España, habrá que solicitar a nuestra compañía aseguradora la denominada Carta Verde, que acredita que la moto cuenta con el seguro obligatorio en los países que figuran en dicho documento. Y para los recorridos por la UE y Suiza, también nos será de gran utilidad la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) –para otros enclaves geográficos, lo aconsejable es suscribir un seguro de viaje–.

 

Equipaje: ¿Cómo distribuir la carga?

En nuestro equipaje motero tampoco deberá faltar un chaleco reflectante. Y si bien no estamos obligados a llevarlos, un kit de reparación de pinchazos, un juego de lámparas, un pequeño botiquín y, si fuera el caso, unas gafas y lentillas de repuesto nos podrán sacar de un apuro. Además, a diferencia de los automovilistas, la normativa vigente tampoco nos exige portar un triángulo de preseñalización de peligro. Pero si tenemos espacio, no estará de más incluirlo junto al resto del equipaje.

Para llevar media casa a cuestas, en el mercado encontraremos diferentes complementos y accesorios de carga, desde baúles traseros hasta maletas o alforjas, pasando por bolsas para colocar en el sillín o sobre el depósito. Pero, ¿cómo se debe cargar el equipaje de forma correcta para no comprometer la estabilidad de la moto?

En el caso de la ropa, la doblaremos de tal forma que ocupe el menor espacio posible.
Si bien los complementos y accesorios de carga suelen destacar por su impermeabilidad, guardaremos la ropa y el calzado en bolsas de plástico para evitar que lleguen a mojarse en el supuesto de que exista una filtración de agua.
Antes de empezar a cargar, es conveniente saber cuántos kilos podremos transportar en cada complemento o accesorio y cuál es el peso máximo que podrá soportar el vehículo con pasajeros y carga. De esta manera evitaremos propiciar la fatiga en nuestro viaje en moto.

El peso de cada maleta o alforja lateral tendrá que ser similar para no comprometer la estabilidad de la moto.
Al fondo de nuestros complementos o accesorios de transporte llevaremos los objetos más pesados y también los que sólo vayamos a utilizar en el destino, dejando más a mano las cosas que podamos necesitar durante el viaje.
Otro consejo para no comprometer la estabilidad del vehículo es colocar los objetos pesados en la bolsa del depósito y los más livianos en el baúl trasero.

Una vez que hayamos repartido la carga, tendremos que verificar que el equipaje queda bien sujeto en el interior de los complementos o accesorios y que estos, a su vez, se han fijado correctamente a la moto.

Tras cargar el equipaje procederemos a comprobar la presión de los neumáticos y, si fuese menester, realizaremos los ajustes necesarios en las suspensiones para garantizar que el vehículo sea lo más estable y seguro posible durante el viaje. Asimismo, aprovecharemos nuestro paso por la estación de servicio para llenar el depósito de combustible.

 

Planificación: Los últimos detalles

Tenemos la moto en perfecto estado, hemos elegido el equipamiento apropiado en función de la época del año, contamos con toda la documentación necesaria y la carga está bien distribuida. Tan sólo nos faltará ultimar algunos detalles durante la jornada previa. ¡Ya falta menos!

Aprovecharemos el día antes de la partida para familiarizarnos con el itinerario que vayamos a realizar. Al respecto, en la web de la Dirección General de Tráfico (DGT) podremos consultar si existe alguna incidencia en la red viaria, mientras que la página de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) nos informará sobre la predicción del tiempo. En ambos casos, nos ayudará a que no nos llevemos alguna sorpresa desagradable durante el recorrido.

Y si es la primera vez que vamos a hacer un viaje en moto con acompañante y nuestros cascos carecen de intercomunicadores homologados, es conveniente establecer un código de señales para comunicarnos con el “paquete” durante el viaje y saber si desea que disminuyamos la velocidad, si quiere que realicemos una parada en una estación de servicio para ir al baño, etc.

Finalmente, mientras dormimos lo más placenteramente posible para estar descansados el día del viaje, nos aseguraremos de cargar la batería del teléfono móvil durante la noche y, en el supuesto de tenerlo, también la del navegador. Este último será de gran utilidad para llevar a cabo nuestro viaje motero con seguridad, pero sólo podremos manipularlo cuando la moto se encuentre detenida, nunca en marcha.

 

Ahora sí: Carretera y manta

Llegó el momento tan esperado: accionamos el contacto y le decimos adiós a nuestro lugar de residencia. Por delante tenemos centenares de kilómetros. Pero, ojo: prisas, las justas. Dejemos que sean los pilotos de competición quienes marquen la “pole position”.

Nosotros respetaremos los límites de velocidad, no nos “picaremos” con otros conductores o motoristas y realizaremos paradas cada 150 kilómetros para descansar, ir al baño, realizar estiramientos, reponer fuerzas –pero no a base de comidas copiosas– e hidratarnos con bebidas sin alcohol. Y si durante el viaje presenciamos un accidente de tráfico y nos detenemos para prestar auxilio, pondremos en práctica el Protocolo PAS (Proteger, Avisar y Socorrer).

Teniendo en cuenta todos estos consejos –igualmente aplicables para el itinerario de regreso a casa–, nuestro viaje en moto será una aventura muy placentera. Bastará con aplicar el sentido común y no descuidar el mantenimiento del vehículo, nuestro equipamiento, la distribución del equipaje, la planificación de la ruta y conducir de forma segura y responsable. ¡Buenas curvas!

 

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