Sin duda, conducir una moto con pasajero no es igual que desplazarse en solitario… Es preciso tener en cuenta una serie de cuestiones, desde la puesta a punto del vehículo hasta cómo deben comportarse piloto y acompañante para disfrutar de sus trayectos sobre dos ruedas con seguridad. ¡Las repasamos!

conducir moto con pasajero

Conducir una moto conlleva un ejercicio de responsabilidad. Pero esta última se multiplica por dos si se circula con un acompañante a bordo. Por ello, antes de poner en práctica lo de “carretera y manta” conviene tener en cuenta una serie de consejos que nos serán de gran utilidad para disfrutar de la conducción en moto con seguridad.

 

Potencia y mantenimiento, esenciales

Unas recomendaciones que empiezan por la potencia y el mantenimiento de nuestra querida compañera de aventuras. Algo lógico, ya que desplazarnos con un pasajero supondrá mover un conjunto más pesado –y aquí el “caballaje” tendrá mucho que ver– cuyo comportamiento variará notablemente.

Si no somos unos “manitas”, lo mejor es acudir a un concesionario o taller de confianza para que revisen tanto el reglaje de las suspensiones como la presión de los neumáticos, adaptando ambos componentes al peso extra del acompañante. Y ya puestos, comprobar el equipo de frenos, ya que la distancia de frenada también variará…

Asimismo, esos kilos de más afectarán a otro elemento de seguridad: el grupo óptico delantero. Con un “paquete” en la parte trasera del asiento, lo más probable es que el haz de luz varíe y apunte a las estrellas en lugar de al asfalto. Además, podría deslumbrar a otros usuarios de la vía. Por ello, es preciso solicitar a los profesionales del concesionario o taller que ajusten la altura de las luces.

 

El pasajero, bien equipado

Muy bien. Ya hemos dado el primer paso y nuestra moto está preparada para recibir al nuevo “inquilino”. Un pasajero que, aunque no conduzca, debe integrarse en el conjunto y comportarse como un motorista más. Y eso supone que, independientemente del recorrido –urbano o de larga distancia–, debe equiparse correctamente.

En cualquier época del año, el casco, la chaqueta y el pantalón con protecciones, los guantes y las botas serán los mejores aliados del acompañante en caso de caída. Mientras elementos como los neumáticos, la suspensión o los frenos –el denominado triángulo de la seguridad– conforman la seguridad activa de una moto, el equipamiento representa la seguridad pasiva. De ahí la importancia que adquiere viajar bien equipados.

 

Código de comunicación

Una vez que nos hayamos asegurado de que el pasajero cuenta con la equipación correcta, tendremos que establecer un código de comunicación con él. Si los cascos del piloto y el acompañante cuentan con intercomunicadores, esta última será muy sencilla. Pero si los dispositivos fallan o los cascos carecen de ellos, conductor y “paquete” tendrán que comunicarse mediante señales.

Lo ideal es que los dos practiquen su código de comunicación motero antes de ponerse en marcha para que el pasajero se familiarice con él. Y si bien es cierto que “cada maestrillo tiene su librillo”, estas suelen ser las señales más frecuentes:

 

  • Cuando el piloto muestra su dedo pulgar hacia arriba, está preguntando al acompañante si todo está ok. En caso afirmativo, el “paquete” debe responder con igual gesto. En caso contrario, un pulgar hacia abajo alertará al conductor de que algo no va bien. En dicho supuesto, lo recomendable es detenerse.
  • También puede suceder que el pasajero considere que el conductor está circulando lentamente. Para solicitarle que incremente la velocidad, es habitual extender una mano hacia adelante, con la palma hacia arriba, y realizar movimientos ascendentes.
  • Y al revés: extender la palma de la mano hacia abajo y agitarla de forma descendente tiene como objetivo que el piloto disminuya la velocidad.
  • Finalmente, una mano en horizontal, simulando un corte en el cuello, indicará al conductor que el acompañante desea hacer una parada para refrescarse, ir al baño, etc.

 

¿Cómo subir a la moto?

 

Una vez establecido el código de comunicación, llega la hora de la verdad. Pero antes de subirse al vehículo, el pasajero deberá esperar a que el piloto esté preparado y le indique en qué momento puede llevar a cabo dicha operación. La misma se realizará de forma más segura con el conductor apoyando los pies en el suelo y sujetando firmemente el manillar al tiempo que acciona la maneta del freno. Además, la caja de cambios ha de encontrarse en punto muerto y también ayudará tener extendida la pata de cabra de la moto.

Normalmente, el “paquete” suele subirse a la moto por el lateral izquierdo, colocando un pie en la estribera y apoyando una mano en el hombro del conductor y la otra sobre el baúl trasero o el otro hombro del piloto. Y después de pasar la pierna derecha por encima del asiento y apoyar el pie sobre el estribo de ese lado, el acompañante deberá indicar al conductor que ya puede iniciar la marcha a través del intercomunicador o dándole una palmadita en el hombro.

 

Conducción suave y responsable

Ya que nos referimos al inicio de la marcha, esta operación, así como el trazado de las curvas o los adelantamientos, han de realizarse suavemente. En primer lugar, porque no estamos en un circuito sino en la vía pública. Y después, para no impresionar o asustar al pasajero. En este sentido, si es la primera vez que monta en moto o no está muy acostumbrado a viajar en vehículos de dos ruedas, una mala experiencia podría atenazarle y hacerle pasar un mal rato.

Al respecto, un acompañante debe ir lo más relajado posible sobre la moto, pegado al conductor, pero dejando una distancia prudencial para no golpearle con el casco en las frenadas, y sujeto a su cintura o a los asideros del vehículo. Y no menos importante: dejarse llevar y no forzar una “tumbada” o inclinarse hacia el lado contrario en una curva para ejercer de “contrapeso”. En definitiva, el “paquete” ha de contribuir a optimizar el centro de gravedad para que la maniobrabilidad no se vea comprometida, contribuyendo así a que no se produzca una caída.

Y para que el recorrido sea lo más cómodo posible, el conductor ha de evitar que las estriberas rocen con el asfalto o que la parte inferior de la moto se dañe al pasar sobre un bache o un badén, algo que puede suceder al reducirse la distancia al suelo debido al peso extra del acompañante.

 

Fin de trayecto

Ante las detenciones por atasco o un semáforo en rojo, el pasajero habrá de mantener los pies sobre las estriberas. Y una vez en el destino, no se bajará de la moto hasta que el piloto se lo indique, pues, de lo contrario, podría desestabilizar el vehículo y provocar una caída. Al igual que en la operación inversa, el conductor colocará los dos pies en el suelo, sujetará con firmeza el manillar, accionará la maneta del freno, seleccionará el punto muerto y extenderá la pata de cabra. Y seguidamente, mediante una palmada en la pierna o la rodilla, advertirá al acompañante que puede bajarse.

Colocado de forma erguida sobre las estriberas, y apoyándose en los hombros del piloto, el “paquete” pasará la pierna derecha sobre el asiento hasta que el pie llegue al suelo. Si la moto cuenta con un baúl trasero o maletas laterales, tendrá cuidado de no rozar con el calzado estos accesorios de carga para evitar mancharlos o dañarlos.

Poniendo en práctica estos consejos, la conducción en moto con pasajero será mucho más segura. En cuanto al piloto, debe transmitir seguridad y tranquilidad al acompañante mediante un manejo del vehículo más suave y un mayor sentido de la anticipación. Y por lo que respecta al “paquete”, un equipamiento correcto, un comportamiento responsable y una buena comunicación con el conductor ayudarán a que su experiencia sea más positiva. Y quién sabe: con el tiempo, lo mismo acaba por “picarle” el gusanillo de las motos y termina pasando del asiento trasero al delantero…

*Los consejos incluidos en el presente post son válidos para pasajeros adultos. Próximamente nos centraremos en las recomendaciones para viajar con niños en moto de forma segura.

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