En la época invernal bajan las temperaturas, a la lluvia se suman la niebla, la nieve y el hielo, hay menos horas de luz diurna… Pero si ponemos en práctica una serie de consejos, podremos conducir nuestra moto en invierno con seguridad.

Consejos para conducir en invierno con seguridad

Con la entrada del invierno, algunos motoristas deciden “hibernar” su moto hasta la llegada del buen tiempo. Pero también son muchos los que se animan a continuar circulando con su inseparable compañera de aventuras por la ciudad y a devorar kilómetros por carretera para participar en las esperadas concentraciones invernales o realizar ese viaje soñado desde hace meses.

Y es que, si bien es cierto que los meses más fríos del año no son los más idóneos para montar en moto, no lo es menos que dicha actividad puede llevarse a cabo con comodidad y seguridad siempre que se pongan en práctica una serie de consejos. Empezando por el mantenimiento del vehículo, continuando con la adquisición de un equipamiento motero adecuado y finalizando con una conducción preventiva, en invierno también es posible disfrutar de las dos ruedas con seguridad.

Puesta a punto: el triángulo de la seguridad, esencial en invierno

Si en verano somos meticulosos llegado el momento de poner a punto nuestra moto para no quedarnos tirados en vacaciones, en invierno tampoco debemos descuidar su mantenimiento. Para ello, tal y como hemos recomendado en otros artículos, es aconsejable acudir a un servicio oficial posventa o un taller de confianza. Aunque seamos unos manitas, sus profesionales se encargarán de revisar a conciencia el vehículo y de realizar cualquier reparación o sustitución de piezas con las herramientas apropiadas.

De manera especial, en un centro especializado verificarán el estado de los componentes del denominado triángulo de la seguridad, conformado por neumáticos, suspensiones y frenos:

  • En el caso de los neumáticos, siempre hemos de tener presente que juegan un papel fundamental, ya que son el único nexo de unión entre la moto y el asfalto.
  • Y también que la profundidad de los canales de la banda de rodadura deber ser superior a 1,6 milímetros. Un remedio práctico para comprobarla es introduciendo una moneda de un euro entre las ranuras. Si al hacerlo queda al descubierto el marco dorado de la moneda, tocará cambiar las cubiertas.
  • Además de por la sanción que nos puede caer, circular con un “slick” en invierno es sumamente peligroso. Sobre todo en condiciones de lluvia. Para hacer frente al temido “aquaplaning”, el dibujo de la banda de rodadura ha de estar en perfecto estado.
  • Y en lo relativo a la presión de los neumáticos, tiene que ajustarse a la que recomienda el fabricante y revisarse, a ser posible, con las gomas frías.
  • En cuanto a las suspensiones, su trabajo es primordial para que la estabilidad de la moto no se vea comprometida. Y no sólo eso: si no se encuentran en buen estado pueden contribuir al desgaste de los neumáticos y de la transmisión y provocar un mayor consumo de carburante.
  • Y por lo que respecta a los frenos, de su conservación dependerá que nuestra moto se detenga con mayor o menor eficacia. Para evitar situaciones de riesgo, revisar tanto el nivel y estado del líquido como de los discos y pastillas –tambor y zapatas si fuese el caso– es de vital importancia.
  • Al hilo del punto anterior, como recordamos en el post “Evolución de los elementos de seguridad activa en las motos”, el sistema antibloqueo de frenos (ABS) y el sistema de frenada combinada (CBS) son obligatorios desde la entrada en vigor de la norma Euro 4. Sin duda, dos ángeles de la guarda que nos sacarán de más de un apuro también en invierno.

Grupos ópticos, batería y líquido refrigerante, fundamentales

Ya que nos hemos referido a la seguridad activa, entre sus componentes también figuran los grupos ópticos. Como hemos observado al inicio del presente artículo, en invierno hay menos horas de luz solar.

  • Por dicho motivo, tanto para contar con una óptima iluminación como para garantizar que somos visibles para el resto de usuarios de la vía, todos los grupos ópticos de nuestra moto han de funcionar correctamente.
  • En las motocicletas actuales, se está generalizando el uso de iluminación con tecnología LED y la función de luz diurna, dos soluciones que contribuyen a reforzar la seguridad de los motoristas en la época invernal.

Y continuando con el mantenimiento, no podemos olvidarnos de la batería y el líquido refrigerante.

  • Más de la mitad de las llamadas que realizan los motoristas a los servicios de asistencia tiene que ver con la batería de su moto. Razón de más para comprobar su estado antes de la entrada del invierno. Una medida preventiva que evitará que nos deje tirados.
  • Y si no deseamos que el motor de nuestra moto agonice por congelación, es muy importante que verifiquemos el nivel y el estado del líquido refrigerante –también conocido popularmente como anticongelante–.

Equipamiento motero para plantarle cara a la época invernal

Y una vez que nos hemos asegurado de tener nuestra moto en perfecto estado de revista, tocará ocuparnos del equipamiento personal. ¿Necesitamos renovar nuestro fondo de armario motero? Si fuese así, no tenemos motivo para preocuparnos. En la actualidad, en los establecimientos especializados se comercializan productos que satisfacen todos los gustos, necesidades y bolsillos. Por dicha razón, el presupuesto no debería ser una excusa para equiparnos correctamente.

  • Empezando por el casco, las bajas temperaturas aconsejan utilizar un modelo integral o modular y dejar el “jet” para la primavera y el verano. Y para no jugárnosla en materia de seguridad, a la hora de adquirir un casco hemos de comprobar que el mismo está homologado y, si carece de dicho accesorio, preparado para instalar un “pinlock” que evite el empañamiento de la pantalla.
  • En lo referente a la chaqueta y el pantalón, su elección dependerá del uso que vayamos a darle: urbano o de carretera. En el primer supuesto, los fabricantes de equipamiento están elaborando cazadoras de estilo casual y pantalones vaqueros que nos permitirán combatir el frío en nuestros desplazamientos por la ciudad. Pero si vamos a devorar kilómetros, conviene hacernos con un conjunto que a las obligadas protecciones sume un forro térmico desmontable y una membrana impermeable y transpirable.
  • Este razonamiento también ha de aplicarse a los guantes. Independientemente del entorno donde vayamos a utilizarlos, antes de comprarlos debemos cerciorarnos de que se trata de guantes para la época invernal –por lo general, modelos de caña larga–.
  • Y si el termómetro empieza a “congelarse”, un buen remedio para mantener el calor en las manos es emplear unas manoplas o unos guantes o puños calefactables.
  • Finalmente, el calzado dependerá del tipo de moto que tengamos (urbana, naked, deportiva, maxi-trail, clásica, etc.). Como sucede con la chaqueta, el pantalón y los guantes, tenemos que seleccionar un modelo apropiado para el invierno e intentar no reemplazarlo por un calzado convencional. En caso de utilizar este último, lo más apropiado es utilizar botas altas que nos protejan los tobillos y que, a ser posible, carezcan de cordones.
  • Antes de adquirir un casco o complemento, conviene seleccionar artículos con colores vivos y dotados de inserciones reflectantes que incrementen nuestra visibilidad.
  • Además de los artículos tradicionales que conforman el equipamiento motero, es interesante considerar la adquisición de complementos como ropa interior térmica, una braga o bandana para protegernos la boca y el cuello, un chubasquero de dos piezas (chaqueta y pantalón), un chaleco reflectante, una manta térmica o un delantal cubrepiernas.
  • Y al igual que sucede con el mantenimiento de la moto, confiar en el asesoramiento de profesionales nos ayudará a elegir la equipación motera más apropiada para la época invernal.

Conducción en moto en invierno: más suave y preventiva

Muy bien. Ya tenemos nuestra moto a punto y el equipamiento motero necesario para afrontar el invierno sobre dos ruedas. Ya sólo nos queda practicar una conducción acorde a la estación más fría del año.

  • Antes de emprender la marcha es recomendable dejar el motor al ralentí durante unos minutos para que vaya poniéndose “en forma” y el aceite pueda llegar a las distintas partes de la mecánica. Es razonable: si el cuerpo humano necesita un calentamiento previo antes de una actividad física, no conviene ser muy exigentes con el propulsor nada más accionar el contacto.
  • Y este mismo consejo sirve para los primeros kilómetros. Con bajas temperaturas, tanto el motor como los neumáticos, las suspensiones y los frenos –el triángulo de la seguridad– requieren algo más de tiempo para funcionar correctamente. La paciencia y una conducción progresiva ayudan a mantener la “máquina” en buen estado y a evitar una caída.
  • Aunque siempre es conveniente ser prudente y tomar precauciones, el invierno, debido a las condiciones atmosféricas adversas, invita a conducir con todos los sentidos alerta.
  • Asimismo, se debe aumentar la distancia con el vehículo precedente y accionar más suavemente el puño del gas y los frenos. Nada de brusquedades.
  • También es conveniente “mirar lejos” para anticipar cualquier imprevisto. Y de manera especial en ciudad, evitar circular por encima de pinturas deslizantes, elementos metálicos o charcos para eludir una posible caída.
  • En carretera, la humedad y el hielo suelen concentrarse fuera de la trazada. Por ello, no es conveniente salirse de ella. Además, las rodadas de otros vehículos nos servirán de referencia en los días de niebla o cuando los servicios de mantenimiento de carreteras esparzan sal en la vía para combatir la nieve y el hielo.
  • Volviendo al capítulo del mantenimiento, y aprovechando que los grupos ópticos funcionan correctamente, hay que señalizar todas las maniobras con los intermitentes para advertir al resto de conductores de nuestras intenciones.
  • Al hilo del punto anterior, un casco y ropa reflectantes también nos serán de gran ayuda. En el caso del primero, una visera limpia nos aportará un mayor campo de visión.
  • Y si se va a realizar un viaje de largo recorrido, hay que planificarlo con anterioridad –entre otros preparativos, consultando el estado del tiempo–, asegurarse de que el equipaje va bien sujeto y tener el teléfono móvil con la batería “a tope” por si hubiese que realizar alguna llamada de emergencia durante la ruta.

Aunque el cambio climático haya propiciado que el tiempo esté cada vez más “loco”, no debemos confiarnos. Al final, tarde o temprano, el invierno se hace notar. Durante unos meses, el frío, la lluvia, la nieve, el hielo y la niebla harán acto de presencia. Por ello, conviene extremar las precauciones y ser precavidos: si nuestra moto se encuentra al día, vamos bien equipados y practicamos una conducción racional, podremos disfrutar de nuestra compañera de aventuras incluso en la época más desapacible del año. ¡Buenas curvas!

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