Cada año se registran miles de atropellos en las ciudades y carreteras de nuestro país. Por ello, tanto si somos peatones como conductores, debemos poner en práctica una serie de consejos para evitarlos.

En muchas ocasiones, los peatones son los grandes olvidados de la seguridad vial. Pero, afortunadamente, están cobrando un mayor protagonismo gracias a los nuevos modelos de movilidad sostenible impulsados por los ayuntamientos de las ciudades. Consistorios que se han propuesto crear entornos más habitables para los ciudadanos a través de medidas como la reducción de los límites de velocidad.

“Todos somos peatones en algún momento del día”, observa Pere Navarro, director de la Dirección General de Tráfico (DGT). Y este organismo señala que cada año se producen miles de atropellos en España. En el caso de 2017, último ejercicio con datos consolidados, fallecieron 351 peatones en nuestro país: 248 en ciudades y 103 en vías interurbanas. Además, otros 1.940 requirieron ingreso hospitalario.

Unas cifras ciertamente alarmantes que nos invitan a reflexionar. En nuestra condición de peatones estamos obligados a conocer una serie de normas básicas, y ponerlas en práctica, para evitar ser atropellados. Y cuando ejercemos de conductores a los mandos de un automóvil o una motocicleta, debemos tener siempre presente que el de los peatones es un colectivo vulnerable.

¿QUÉ SE ENTIENDE POR PEATÓN?

Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), un peatón es “una persona que va a pie por una vía pública”. Una definición concisa que comparten en la DGT. Sin embargo, esta última ha considerado oportuno ampliarla. Así, “también se consideran peatones los que empujan cualquier otro vehículo sin motor de pequeñas dimensiones o las personas con movilidad reducida que circulan al paso con una silla de ruedas (con motor o sin él)”.

NORMAS GENERALES DE CIRCULACIÓN

Como veremos a continuación, son muchos los aspectos que han de considerarse para transitar de forma segura por la vía pública. Pero como punto de partida, desde la DGT nos recuerdan que existen unas normas generales de circulación que todo peatón debe cumplir:

  • Los peatones tienen que circular por los lugares reservados para ellos y no hacerlo por los prohibidos (por ejemplo, autopistas y autovías).
  • En ciudad, a ser posible, han de utilizar el centro de las aceras, alejándose tanto del bordillo –para no ser atropellados por un vehículo– como de los edificios –por su hubiese entradas o salidas de garajes–.
  • Si una calle no tuviese acera o existiese algún obstáculo, se circulará lo más pegado posible a la pared y, a ser posible, de cara al tráfico.
  • Se ha de prestar especial atención a los niños, quienes deben ir siempre de la mano de los adultos y jugar en espacios seguros y alejados de la calzada.
  • Asimismo, los peatones no pueden llevar animales sueltos. De lo contrario, podrían crear situaciones de peligro para el resto de usuarios de la vía pública.
  • Y los peatones sólo están autorizados a invadir la calzada para cruzarla.

¿CÓMO SE DEBE CRUZAR UNA CALLE?

Ya que nos hemos referido a la invasión de la calzada, se trata de una acción que comporta un riesgo. Por dicho motivo, es muy importante elegir siempre el sitio más seguro para cruzarla, preferiblemente un paso regulado por marcas viales, semáforos o agentes del tráfico. Y de no existir, se habrá de seleccionar un lugar con buena visibilidad.

En cualquier caso, antes de cruzar una calle nos pararemos junto al bordillo, miraremos a izquierda y derecha para asegurarnos de que no existe ningún peligro y finalmente cruzaremos la calzada en línea recta, lo más rápido posible pero sin correr.

  • En los cruces regulados por semáforos hay que esperar a que la silueta del peatón esté en verde para poder cruzar la calzada. Y se debe apresurar la marcha si comienza a parpadear. Ojo: aunque tengamos prioridad, conviene no cruzar hasta comprobar que los vehículos se han detenido.
  • Igualmente, tendremos prioridad en los pasos de cebra. Pero ello no significa que un conductor vaya a detenerse cuando iniciemos el cruce. Es aconsejable hacer una señal a los conductores con la mano para advertirles de nuestra intención y cruzar solamente cuando los vehículos se hayan parado.
  • Por su presencia, el paso que transmite más confianza y seguridad es el regulado por un agente de tráfico. En este caso, sus indicaciones prevalecen sobre otras. Por ejemplo: si la silueta del peatón de un semáforo está en color rojo pero el agente nos indica que podemos cruzar la calzada, seguiremos sus instrucciones.

CIRCULACIÓN FUERA DE POBLADO

Todos estos consejos nos serán de mucha utilidad en ciudad. Pero, ¿cómo debemos actuar si decidimos estirar las piernas y darnos una buena caminata por carretera? Se trata de un hábito muy saludable. Pero si deseamos circular fuera de poblado con un mínimo de seguridad, es preciso tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Solamente se transitará por carreteras en las que no exista una prohibición expresa.
  • Por lo general, en este tipo de vías se ha de circular por la izquierda para ver de frente a los vehículos que se acerquen.
  • Y de existir, se caminará por el arcén. De no ser así, se utilizará la parte de la calzada más pegada al borde. En cualquier caso, si son varias las personas que circulan tendrán que ir una detrás de otra (en fila india).
  • Tal y como sucede en ciudad, las carreteras han de cruzarse por lugares seguros y extremando las precauciones. Deben elegirse tramos con visibilidad y evitarse las curvas y los rasantes.
  • Ya que nos hemos referido a la visibilidad, utilizar prendas como chalecos reflectantes nos ayudará a ser más visibles para los conductores.
  • Y tanto en ciudad como en carretera, es esencial olvidarse del teléfono móvil y de escuchar música o la radio con auriculares, ya que su uso, al distraernos, nos aísla del tráfico y nos convierte en peatones más vulnerables aún.

CONDUCTORES: CONSEJOS PARA EVITAR ATROPELLOS

Pero que suframos un atropello no depende sólo de nosotros. Lógicamente, los conductores tienen mucho que ver. El exceso de velocidad, hablar por el teléfono móvil, ir pensando en otras cosas… Son varios los motivos que pueden provocarlo. Cuando dejemos de ser peatones y nos convirtamos en conductores, es esencial que consideremos estos consejos:

  • En primer lugar, debemos respetar los límites de velocidad. En el post “Velocidad excesiva: ¿cómo influye en la conducción?” explicamos qué consecuencias puede tener un atropello en función de la velocidad a la que se circule.
  • Especialmente, vigilaremos la velocidad y extremaremos las precauciones al aproximarnos a pasos de peatones, paradas de autobús, colegios, parques infantiles, calles comerciales, etc.
  • Ya lo hemos comentado: el manejo del teléfono móvil (sin manos libres) o del navegador es muy peligroso. Y, además, está prohibido.
  • En ocasiones, los peatones pasan entre los vehículos estacionados para cruzar la calle. Al circular al lado de estos últimos hay que estar especialmente atentos.
  • Y lo mismo sucede si estamos aparcados. Al dar marcha atrás miraremos por los espejos retrovisores para asegurarnos de que no hay un peatón pasando por detrás de nuestro vehículo.
  • Seamos respetuosos y no aparquemos encima de una acera. Al ocuparla, obligaremos a los peatones a utilizar la calzada.
  • Y en carretera, moderaremos la velocidad si hay un vehículo averiado en el arcén. En cualquier momento podría aparecer alguno de sus ocupantes en la calzada, con el consiguiente riesgo de atropello.

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