Desde la Fundación AMV ponemos de manifiesto por qué es tan importante el equipamiento de motorista y cuál es el nivel de protección que ofrecen sus distintos elementos, muy superior al que brindan las prendas de calle.

Está claro: la ausencia de carrocería en ciclomotores y motocicletas debe compensarse con un equipamiento específico. Hablamos de un conjunto de protección formado por casco, chaqueta, pantalón, guantes, botas y chaleco con airbag. Se trata de la seguridad pasiva de los motoristas, elementos que pueden evitar lesiones o minimizar los daños en caso de sufrir un accidente de circulación.

EL CASCO, OBLIGATORIO Y HOMOLOGADO

Comenzando por el casco, la norma que impone su uso es la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, cuyo Reglamento General de Circulación, en su artículo 118 (Cascos y otros elementos de protección), deja claro que:

  • “Los conductores y pasajeros de motocicletas sin o con sidecar, de vehículos de tres ruedas y cuadriciclos, de ciclomotores y de vehículos especiales tipo quad deberán utilizar adecuadamente cascos de protección homologados o certificados cuando circulen tanto en vías urbanas como interurbanas”.

Al respecto, conviene señalar que la norma hace alusión a cascos homologados o certificados. Y desde la Dirección General de Tráfico (DGT) observan que, debido a su mayor protección, es preferible la utilización de modelos integrales o abatibles a los de tipo jet. No hacer uso de este auténtico salvavidas puede dar lugar a sufrir:

  • Traumatismo facial o craneal.
  • Abrasiones.
  • Fracturas de cráneo y mandíbula.
  • Daños oculares.

CHAQUETAS CON PROTECCIONES Y COLORES VIVOS

En cuanto a las chaquetas, un informe de la Asociación de Constructores Europeos de Motocicletas (ACEM) pone de manifiesto que una prenda convencional de algodón, tejido vaquero, piel fina o nailon brinda una protección a los usuarios de ciclomotores y motocicletas del 73% y el 69%, respectivamente.

Pero si estos conductores utilizasen una prenda específica elaborada en kevlar o piel gruesa, el factor de protección para el torso y los brazos se incrementaría considerablemente. En concreto, al 93% y el 92%, respectivamente.

Y si bien en el mercado existen todo tipo de chaquetas y chaquetones para motoristas, es aconsejable elegir modelos confeccionados en Cordura, kevlar o piel que incluyan protecciones homologadas o certificadas en hombros y codos –y, a ser posible, también en la espalda–, que sean de colores vivos y que cuenten con inserciones de material fluorescente o reflectante con el objetivo de hacer más visible a su usuario.

En caso de accidente, la no utilización de chaquetas o chaquetones de motorista puede tener, entre otras, las siguientes consecuencias:

  • Fracturas.
  • Abrasiones.
  • Lesiones musculares y articulares.
  • Contusiones.
  • Quemaduras.

PANTALONES: PARA TODOS LOS GUSTOS

Por lo que respecta a los pantalones, a tenor de los datos aportados por ACEM, los de calle pueden llegar a ofrecer un factor de protección de hasta el 54% a los usuarios de ciclomotores y del 65% a los motoristas. Porcentajes que quedan muy por debajo del 96% que brinda un modelo específico.

Al igual que sucede con las chaquetas y los chaquetones, en los establecimientos especializados se comercializan pantalones para satisfacer las necesidades de todas las familias moteras: desde vaqueros que nada tienen que envidiar a los convencionales hasta modelos más indicados para mototuristas o aventureros.

Como sucede con las chaquetas y chaquetones, es importante que posean protecciones homologadas o certificadas, que sean de colores vivos y que incluyan inserciones fluorescentes o reflectantes. Conviene tener en cuenta que las extremidades inferiores son las más expuestas a lesiones. Por ello, en el supuesto de estar involucrado en un accidente de tráfico, el motorista que no use un pantalón específico podría llegar a padecer:

  • Fracturas.
  • Abrasiones.
  • Lesiones musculares y articulares.
  • Contusiones.
  • Quemaduras.

GUANTES DE MOTORISTA: ¿SERÁN OBLIGATORIOS?

Llegados a este punto, y con el objetivo de contribuir a reforzar la seguridad de los motoristas, la DGT ha elaborado un plan de medidas especiales para dicho colectivo que, entre otros asuntos de interés, se preocupa del equipamiento. En concreto, la DGT pretende modificar el Reglamento General de Circulación y obligar a los usuarios de motocicletas a utilizar guantes de protección específicos en los desplazamientos por carretera, siguiendo así el ejemplo de Francia.

Una pretensión razonable, puesto que los guantes de motorista ofrecen un factor de protección claramente superior a los de uso diario. Además, la DGT recuerda que, incluso a baja velocidad, nuestras manos corren un gran peligro, ya que, instintivamente, las utilizamos para amortiguar un impacto en caso de caída. Si no llevamos puestos unos guantes de motorista nos arriesgamos a sufrir:

  • Cortes, moratones y arañazos.
  • Fracturas.
  • Abrasiones.
  • Traumatismos.
  • Contusiones.
  • Quemaduras.

CALZADO ESPECÍFICO: MÁS SEGURO

Y en lo relativo al calzado, el informe de ACEM es concluyente. Mientras los zapatos de calle, los mocasines o las zapatillas deportivas brindan un factor de protección del 50% a los usuarios de ciclomotores y del 46% a los de motocicletas, el calzado específico incrementa esos porcentajes hasta el 89% y el 93%, respectivamente.

Es aconsejable utilizar botas de motorista que protejan todo el pie, el tobillo y la parte inferior de la tibia, que sean impermeables y que carezcan de cordones para evitar que puedan enredarse en alguna de las palancas y provocar una caída. Un calzado específico nos protege de:

  • Fracturas.
  • Abrasiones.
  • Lesiones musculares y articulares.
  • Contusiones.
  • Quemaduras.

CHALECO CON AIRBAG: INVERSIÓN EN SEGURIDAD

Y si deseamos ir más seguros aún, el chaleco con airbag es un elemento de seguridad pasiva cada vez más extendido. Como sucede con el casco, puede llegar a ser un auténtico salvavidas, pues protege el cuello, la espalda, el tórax, el abdomen y las clavículas.

No se trata de un artículo económico, pero su adquisición está más que justificada al brindar protección a órganos vitales. En un accidente, no usarlo podría ocasionarnos:

  • Fracturas cervicales y lumbares.
  • Abrasiones.
  • Lesiones de la médula espinal.
  • Múltiples contusiones.
  • Depresión de la caja torácica.
  • Explosión de las vísceras.

En definitiva, el equipamiento específico de motorista es nuestra seguridad pasiva, una segunda piel capaz de salvarnos la vida o, como hemos indicado al inicio del presente post, evitar lesiones o minimizar los daños si sufrimos un accidente de tráfico.

Y a la hora de adquirirlo, es aconsejable acudir a establecimientos especializados y dejarse aconsejar por sus profesionales. Por cierto: el precio no debe ser una excusa para ir correctamente equipados, pues se comercializan artículos para todos los bolsillos.

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