Una consulta realizada por la Fundación AMV entre profesores de centros educativos de ESO pone de manifiesto que la educación vial es una asignatura pendiente en nuestro país o que la misma debería tener un mayor peso en la formación de los alumnos.

educacion vial

Desde su puesta en marcha en 2011, uno de los principales objetivos de la Fundación AMV ha sido acercar la seguridad vial a los alumnos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). En el caso del curso 2017/2018, dicho compromiso se ha materializado a través de una serie de charlas en centros educativos de Madrid, Alcalá de Henares, Majadahonda, Ávila y Toledo. Un programa formativo que no ha pasado desapercibido, como lo demuestra el que haya sido reconocido con el ‘Premio Fomento de la Seguridad Vial en los Jóvenes’ otorgado por la Fundación Deporte Alcobendas (Fundal).

Pero, ¿qué opinan los profesores encargados de impartir enseñanza en los centros educativos? ¿Consideran que la educación vial es una asignatura pendiente? ¿Sus institutos y colegios apuestan por este tipo de formación? Si no es así, o la misma resulta insuficiente, ¿es cuestión de cultura o de presupuesto? ¿Cuál su valoración sobre el programa de Educación Vial para Jóvenes de la Fundación AMV?

 

Educación vial: esencial dentro y fuera de las aulas

Respecto a si la educación vial es una asignatura pendiente en los centros educativos de nuestro país, Teresa Martí, profesora de 4º de ESO en el IES Isabel de Castilla de Ávila –uno de los institutos en los que la Fundación AMV ha fomentado la conducción responsable entre los estudiantes durante el presente curso–, responde afirmativamente.

“En los últimos años nos estamos ocupando de temas de actualidad como la seguridad en Internet o el acoso escolar mientras dejamos de lado otros no menos preocupantes como la seguridad vial. Lógicamente, no debería ser así, ya que siguen produciéndose muchos accidentes de tráfico, algunos ocasionados por el exceso de velocidad o el consumo de drogas o alcohol; una realidad de la que tienen que ser conscientes los estudiantes”, argumenta la docente.

De manera más concisa, pero igual de contundente, María José Rodríguez, profesora del Engage Independent School de Majadahonda (Madrid) –otro de los colegios que ha colaborado con la Fundación AMV–, también considera que “la educación vial es una asignatura pendiente, pero tanto en los centros educativos como en otros ámbitos de la vida”, observa.

Una opinión compartida por Emiliano Sánchez-Crespo, profesor de 1º y 2º de ESO en el Colegio Jesús-María de Madrid. “La escuela es un agente de educación importante, pero no el único. En materias como la seguridad vial también deben educar los padres y la familia, los amigos, los medios de comunicación, las redes sociales, entidades como la Fundación AMV… Son muchos los actores implicados”, declara quien se desplaza diariamente en scooter a su lugar de trabajo.

 

Objetivo: formar a los alumnos con acceso al carnet AM o A1

En cuanto a la periodicidad con la que los alumnos tienen contacto con la seguridad vial, los profesores consultados por la Fundación AMV expresan valoraciones diferentes. Así, mientras Emiliano Sánchez-Crespo opina que las clases impartidas por agentes de la Policía Municipal de Madrid –un par de veces durante el curso– y voluntarios de la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal (AESLEME) son suficientes, Teresa Martí echa en falta una mayor formación en los estudiantes de más edad (15 y 16 años).

“Gracias al trabajo conjunto entre el Ayuntamiento de Ávila y los centros escolares, los alumnos de Educación Primaria y 1º de ESO acuden al parque de educación vial de la ciudad, donde participan en clases teóricas y prácticas. Creo que es una iniciativa muy adecuada y positiva. Sin embargo, no existe una oferta específica para los alumnos más mayores, los que están más cercanos a obtener el carnet AM (ciclomotor) o A1 (motos de hasta 125 cc)”, se lamenta.

Una demanda que ya puso sobre la mesa Agustín Galdón en este mismo blog hace unos meses. “Existe una preocupación entre el profesorado, puesto que, cada vez más, los alumnos de ESO contemplan la posibilidad de conducir vehículos de dos o tres ruedas a través del carnet AM o A1”, advirtió el monitor de Seguridad Vial de la Fundación AMV.

 

Cuestión de cultura y de presupuesto

Al preguntarles si la falta de un mayor protagonismo de la educación vial en las aulas es cuestión de cultura o de presupuesto, los profesores que se han prestado a colaborar en la elaboración del presente post creen que ambos factores tienen algo que ver. Así, para Emiliano Sánchez-Crespo la educación vial va más allá de un modelo educativo. Para este educador y motorista, “se trata de un modelo social”.

“Sin duda, la educación vial en las aulas es muy importante. Pero también lo es que los usuarios de un vehículo enseñen a sus hijos o nietos cómo deben comportarse en él y a ser unos peatones ejemplares. No podemos pretender que en las escuelas se enseñen normas básicas de educación vial si luego nosotros no respetamos las normas de circulación, hacemos uso del teléfono móvil cuando conducimos el coche o la moto o cruzamos la calzada por cualquier sitio”, razona el profesor.

Por su parte, Teresa Martí alude a un modelo educativo estancado cuyos problemas son constatados día a día en las aulas. “Pero el cultural no es el único problema. Si los centros educativos no apuestan más por la educación vial también se debe a la ausencia de recursos económicos”, sostiene la educadora del IES Isabel de Castilla de Ávila.

 

Más seguridad en los accesos a los centros educativos

Más allá de la imagen tradicional de un monitor impartiendo una charla o un grupo de estudiantes realizando prácticas en un parque de educación vial, el concepto de esta última es más amplio y debería suponer que los centros educativos se preocupasen de contar con unas inmediaciones seguras, bien señalizadas y con personal –del propio colegio o instituto o de la Policía Municipal– que contribuyese a regular los pasos de peatones y los accesos para evitar posibles accidentes o atropellos. Sin embargo, a tenor de las manifestaciones de los docentes consultados por la Fundación AMV, no siempre es así…

En este sentido, María José Rodríguez esclarece que en el Engage Independent School dicho control se realiza “por temporadas” y Teresa Martí añade que “en el IES Isabel de Castilla no contamos con personal propio para ese tipo de labores. Y la dotación de policías urbanos es escasa y se centra en los colegios de Educación Primaria, por lo que no llega a los institutos de Secundaria”.

Y por lo que respecta a la experiencia de Emiliano Sánchez-Crespo, el profesor asegura haber sido testigo directo de varios accidentes y atropellos en las inmediaciones de su centro educativo. “Sin embargo, no suele haber presencial policial y nosotros no disponemos de personal y no estamos cualificados ni tenemos competencias para regular el tráfico a las horas de entrada y salida”, comenta.

 

Fundación AMV: una magnífica labor educativa

Para finalizar, los profesores también nos han dado su opinión sobre el trabajo que llevan a cabo entidades sin ánimo de lucro como la Fundación AMV para fomentar la seguridad vial en los centros educativos. Al respecto, María José Rodríguez señala que “el programa de la Fundación AMV es una forma fantástica de acercar la educación vial a los jóvenes”, valoración refrendada por Teresa Martí, quien recalca que “la Fundación AMV realiza una gran labor social centrada en los adolescentes, y la población en general, a través de sus charlas y programas preventivos”.

Y, en la misma línea, Emiliano Sánchez-Crespo reivindica la necesidad de crear una sensibilidad ciudadana, una conciencia social, en las escuelas y fuera de ellas. “Para ello, es imprescindible la colaboración entre entidades públicas y privadas, impulsar campañas de concienciación en los medios de comunicación, que las empresas vinculadas a la movilidad se impliquen en acciones de formación… Cuantos más agentes educativos colaboren, mejores serán los resultados. En cuanto a los centros educativos, la ayuda recibida por parte de organizaciones como la Fundación AMV es siempre muy bien recibida”, concluye.

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