La visión es el sistema sensorial más importante en la conducción. Conscientes de su relevancia, desde la Fundación AMV recordamos qué riesgos conllevan los problemas visuales y ofrecemos una serie de consejos para conducir con seguridad.

Fatiga en la conducción

Cuando este post se publique, quedarán pocas semanas para la llegada de los meses más calurosos del año. Como es habitual por estas fechas, serán muchos los conductores que ya estén planificando las esperadas vacaciones estivales. Los más responsables llevarán su vehículo a un taller de confianza para evitar contratiempos en sus desplazamientos. Y en el caso de los motoristas, se ocuparán, además, de ir bien equipados en verano.

Pero tener nuestro vehículo en perfecto estado de revista y haber invertido en un buen equipamiento motero no lo es todo. Según recuerdan desde la asociación Visión y Vida, la vista asimila el 90% de la información que recibimos cuando conducimos. Por ello, una visión deficiente puede tener consecuencias fatales.

Sin embargo, no le prestamos la atención que se merece. Al respecto, los últimos estudios y datos aportados por organismos oficiales y entidades privadas dibujan un escenario realmente preocupante:

  • A nivel mundial, se estima que casi la mitad de los conductores no revisa su visión de manera habitual.
  • Sin duda, se trata de una situación alarmante, ya que el 20% de los conductores tiene problemas de visión y no ve con claridad lo que sucede en la calzada.
  • En España, el 70% de los conductores tiene problemas visuales. A pesar de ello, el 25% de los encuestados reconoce no haberse revisado la vista en los últimos dos años.
  • Además, casi el 10% de los conductores afirma ponerse a los mandos de su vehículo aun sabiendo que tiene problemas de visión.

¿CADA CUÁNTO TIEMPO HAY QUE REVISARSE LA VISTA?

Los hábitos de vida, el uso de dispositivos como los smartphones, los ordenadores y las tablets, la edad y algunas enfermedades pueden afectar a nuestra visión. Como norma general, debemos hacernos una revisión de la vista, al menos, una vez al año para comprobar el estado de nuestro sistema visual. Pero la periodicidad será marcada por el oftalmólogo. Nadie mejor que él para indicarnos cada cuánto tiempo debemos revisarnos la vista.

En este sentido, conviene recordar que en España el permiso de conducción es válido durante 10 años entre los 18 y los 64 años. Y que se renueva cada cinco años a partir de los 65. Pues bien: aunque para renovar el carnet nos harán pruebas visuales en el examen psicotécnico, ¡no debemos esperar a la renovación para revisarnos la vista! Además, las pruebas que nos hagan en el centro no serán tan precisas y completas como las que realizan los oftalmólogos en sus consultas. Es importante tenerlo en cuenta.

¿CÓMO NOS AFECTA UNA MALA SALUD VISUAL?

Como hemos comentado anteriormente, la vista es el sistema sensorial más importante en la conducción. Y está estrechamente vinculada a los tiempos de detección y reacción.

Es de sentido común: si tenemos problemas de visión tardaremos más en interpretar las señales de tráfico y en leer los paneles de información. Y también reaccionaremos más tarde a los imprevistos que surjan en la calzada. Y no sólo eso. Una mala salud visual aumenta el cansancio, incrementa el riesgo de distracciones y crea inseguridad.

De manera especial, es esencial disfrutar de una buena visión si se conduce en las horas crepusculares (al amanecer y al atardecer) para evitar los efectos de los deslumbramientos provocados por la luz solar. Y estos últimos, junto a la visión borrosa, representan un auténtico riesgo en la conducción nocturna para los conductores que tienen problemas de visión.

¿LA VELOCIDAD PUEDE ALTERAR NUESTRO CAMPO DE VISIÓN?

Otro factor importante a considerar es la velocidad excesiva, ya que altera nuestro campo de visión e incrementa el riesgo de sufrir un accidente de tráfico. Una velocidad excesiva:

  • Ocasiona el conocido como “efecto túnel”. Cuanta mayor sea la velocidad a la que circulemos, más se reducirá la percepción de cuanto sucede a nuestro alrededor.
  • Sobre todo, esa menor capacidad de visión periférica aumentará el peligro en las intersecciones. Y nos limitará para ver y analizar lo que sucede en nuestro entorno (señales de tráfico, peatones, vehículos, etc.).
  • Se estima que al circular a una velocidad de 80 km/h ya perdemos un 35% de la eficacia visual.
  • Y la velocidad excesiva también dificulta la capacidad de anticipación, acelera la aparición de la fatiga, multiplica la probabilidad de sufrir una distracción y provoca agresividad.

Si a todos estos efectos que lleva aparejados la velocidad excesiva le sumamos problemas de visión, el “cóctel” puede ser realmente “explosivo”. Por ello, desde la Dirección General de Tráfico (DGT) recuerdan que la velocidad adecuada deber ser considerada un factor protector frente a los accidentes de circulación.

ALCOHOL Y MEDICAMENTOS, FACTORES DE RIESGO

Asimismo, conviene tener siempre presente que la ingesta de alcohol afecta a la visión. Un problema que puede derivar en una peor percepción de las luces y señales, una distorsión del cálculo de las distancias y las velocidades, una reducción del campo visual, etc.

Y por lo que respecta a los medicamentos, está claro que su objetivo es sanar. Pero algunos son incompatibles con la conducción al generar efectos secundarios. Entre otros, analgésicos, anestésicos, anticonvulsionantes, antidepresivos, antihipertensivos, antiparkinsonianos, cardiotónicos, espasmolíticos o sedantes pueden provocar alteraciones de la visión.

VISIÓN Y CONDUCCIÓN: CONCLUSIONES

  • No tenemos que esperar a la renovación del carnet de conducir para revisarnos la vista.
  • Como norma general, debemos revisarnos la vista una vez al año, aunque la periodicidad será la indicada por el oftalmólogo.
  • En el caso de utilizar gafas o lentillas, es aconsejable llevar unas de repuesto en el vehículo.
  • En las horas del día con peligro de deslumbramiento hay que utilizar gafas de sol polarizadas adquiridas en una óptica de confianza. Para conducir, los expertos suelen recomendar que las lentes sean grises, marrones o azules.
  • Las gafas de sol no deben utilizarse durante la conducción nocturna o en zonas oscuras como los túneles.
  • Limpiar el parabrisas y la luneta trasera del coche, así como la pantalla del casco homologado (en el caso de los motoristas), y ajustar los espejos retrovisores ayuda a evitar los deslumbramientos.
  • Una correcta utilización y un buen reglaje de los grupos ópticos de nuestro vehículo contribuirán a evitar deslumbramientos a otros conductores.
  • La DGT recuerda que, para evitar la fatiga, es preciso descansar unos 20 minutos cada dos horas de conducción o cada 150/200 kilómetros. Durante esas paradas también descansará nuestra vista.
  • De manera especial, es aconsejable dejar de conducir si se presentan síntomas de fatiga visual como lagrimeo, sequedad, visión borrosa, escozor y/o enrojecimiento de los globos oculares o los párpados, etc. Ante problemas así, no debemos frotarnos los ojos.
  • Es muy importante adecuar la velocidad a las condiciones de la vía y moderarla en conducción nocturna.
  • El alcohol es incompatible con la conducción y afecta a la visión.
  • Se estima que el 25% de los medicamentos puede interferir en la conducción y que el 5% de los accidentes de tráfico que se registran en España está relacionado con el consumo de fármacos. Por ello, conviene leer el prospecto y preguntarle al médico si un medicamento tiene efectos secundarios.

1 comentario

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  • Tan revelador como interesante. Y sobre un tema vital, la vista. Las cifras de nuestros malos hábitos en su cuidado son para hacérnoslo mirar… También me gusta que repase otros aspectos que debemos vigilar antes de ponernos al manillar o al volante. Especialmente con los desplazamientos estivales, extremos por el calor y el gran número de vehículos en las carreteras. Los conductores, al igual que nuestras monturas rodantes, también debemos pasar una ITV!!!

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